Día 5: De Grindelwald a Lauterbrunnen. Visita al Männlichen

De Grindelwald a Lauterbrunnen. Subida en teleférico al Männlichen. Desde aquí ruta temática de Leiselotte con vistas al Eiger, Monch y Jungfrau.

Hoy es uno de esos días en los que las palabras no consiguen decir nada. Que todo lo que escribes suena a full de Estambul. Vayan nuestras disculpas por delante. Menos mal que los que nos visitáis sois más de fotos que de textos. Si no, estabamos apañados.

Esta mañana nos han despertado pero lo han hecho como es aquí casi todo: suave, amable y sin prisas. Pues resulta que hemos hecho nuestra la pista de aterrizaje de un helicóptero que hoy a las 12:00 h recoge las provisiones para un refugio de alta montaña. Vamos, lo más normal. Si te quedas siempre en el sofá de tu casa estas cosas no pasan. Y aquí estamos, desayunando rodeados de plátanos, jamón, botellines de cerveza, etc. Lo imprescindible para la supervivencia 😉

Nosotros también subimos hoy a la montaña. Es que si estás por estos lugares es imposible no hacerlo. Así que en Grindelwald cogemos otro teleférico que nos lleva a 2000 y pico metros de altura, allí donde las nubes están mucho más cerca: Mannlichen. Y claro, el paisaje no puede ser de otra manera: chulo, muy chulo. Con los tres magníficos de protagonistas: el Monch,el Eiger y el Jungfrau. Si a esto le sumas un sol de escándalo, el resultado es un a nice day. Uno se siente más Heidi y Pedro que nunca.

Y como los suizos son tan así, lo primero que te encuentras es un parque infantil de los de maderita que hacen las delicias de los enanos. Además no pueden faltar, baños gratis y agua potable. Toma ya!

La ruta temática de hoy, Leiselotte trail, consiste en ir buscando unas vacas, como no, suizas, je je, que se reparten por todo el camino de bajada.

Los txikis van marcando en un mapa las diferentes estaciones y luego les dan un pequeño regalo.

Y allí, en mitad del camino, cabañita, frigorífico y un sírvase usted mismo. Un take away del queso en toda regla. Tú dejas el dinero en la caja y todo el mundo se fía. 

Pasamos la noche al otro lado de la montaña, en Lauterbrunnen. El camping está justo debajo de la cascada. Un lujazo. Y después de dos días sin parar, toca descansar.

Salud y muchos veo, veo.

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